Perú, reserva de Tambopata
Puerto Maldonado, Madre de Diós, Perú
Rutas realizadas en mayo de 2007.
Llegamos a Puerto Maldonado en un vuelo directo desde Cuzco. Tengo que reconocer que la selva no era uno de los lugares que a priori más me interesaran de nuestro viaje a Perú. De hecho esta extensión del viaje la cogimos sobretodo por el empeño que puso Elena en visitar este rincón de la selva peruana. Al final de nuestra estancia allí reconocí que el viaje no hubiera sido el mismo sin esta enriquecedora experiencia.
El alojamiento lo teniamos en el lodge Posada Amazonas dentro de la reserva natural de Tambopata. Esta reserva está situada en el sureste del Perú en el departamento de Madre de Diós. En total son 275.000 hectáreas de zona protegida. Para llegar hasta el alojamiento tuvimos que recorrer 45 minutos en camioneta, 1 hora en barcaza y unos 15 minutos a pie ya en el corazón de la selva. El recorrido por el río Tambopata fué lo primero que nos cautivó. Ese color rojizo del agua tan rica en sedimentos impresiona. Te das cuenta y no te lo acabas de creer que estas en plena selva amazónica.

En la barcaza de camino a Posada Amazonas.
En el alojamiento tenemos nuestro primer contacto con el que iba a ser nuestro guía en las rutas que íbamos a realizar. Tuvimos una gran suerte de tener como guía a Juaneco. Juaneco, es indíjena de uno de las múltiples comunidades existentes dentro de la reserva. Los otros guías, la mayoría de la capital, Lima, aunque con grandes conocimientos en biología carecían del instinto natural de Juaneco. Para nuestra fortuna el grupo fué solo de cuatro personas, Denys peruano pero residente en Bolivia y Gillian una simpática newyorkina, Elena y yo, por lo que prácticamente estábamos en família.
La primera ruta no se hizo esperar. La misma tarde en la que habíamos llegado hicimos un recorrido que nos llevó hasta una torre vigía cuya altura superaba los 30 metros, suficiente para poder ver por encima del resto de los árboles. Desde allí disfrutamos de una preciosa puesta de sol. La vuelta hasta el alojamiento la hicimos completamente de noche. Durante el recorrido empezamos a intuir las maravillas de la naturaleza que íbamos a descubrir los dias venideros.
Por la noche, bien protegidos dentro de nuestras mosquiteras nos acostamos con el sonido de la selva a modo de nana.

Puesta de sol desde la torre vigía.
Al dia siguiente, cerca de las cinco de la madrugada tocó diana para, tras desayunar, hacer una nueva salida. Después de unos 30 minutos de recorrido por el río en bote y una nueva caminata por la selva de otros 30 minutos llegamos a la laguna de las Tres Chimbadas. Durante el recorrido empezamos a disfrutar de la selva en si. Mires donde mires hay vida. Si cierras los ojos y no miras a ningun sitio los sonidos siguen indicandote que estás en el lugar de la tierra donde la VIDA se esribe con mayúsculas. Pájaros, insectos gigantes, monos, cerdos salvajes (chanchos), árboles, arbustos, hongos, mires donde mires hay vida. Increible!!

Laguna de las Tres Chimbadas.
En la laguna dimos un recorrido circular en un catamarán . Se trata de un escenario privilegiado para la observación de la fauna del lugar. Tucanes, lobos de río, loros , pirañas y un largo etc. Tuvimos suerte y vimos una buena vairedad de animales. Tras el paseo por la laguna de nuevo caminata por la selva. Justo cuando nos volvimos a adentrar en esta nos dimos cuenta de una curisodad. Se puso a llover pero es tal la espesura de la selva que el agua de lluvia no llegaba hasta el suelo. El sonido de la lluvia sobre los árboles indicaba que el agua caía en cantidad, pero hasta que no salimos de nuevo al río no nos llegamos a mojar. La suerte siguió de aliada y desde la barca pudimos ver un caimán que descansaba en la orilla del río.

Caimán en la orilla del río Tambopata.
De vuelta al alojamiento nos dejaron unos minutos de descanso, depués hicimos una nueva salida hasta unos observatorios de aves donde pudimos ver loros disfrutando de su hábitat natural.
Tras la comida, hicimos una nueva ruta que nos llevó durante varias horas por la selva. El recorrido nos deleitó con rincones maravillosos donde pudimos ver árboles gigantescos, observar monos en libartad y pasar algún que otro susto con una manada de jabalíes. Juaneco nos habló de la existencia de jaguares en la reserva pero que muy pocas veces se habían dejado ver. Nos enseñó hormigueros de donde salían hormigas de 2 cms. cuya dolorosa picadura duraba hasta 12 horas. Nos enseño un nido de tarántula y con su maestría hizo que esta saliera de su escondite. Nos habló de aquella noche que pasaron asustados en el albergue alertados por las autoridades de que unos terroristas se dirigían hacia allí. Nos contó mil historias que hicieron que la compañía de este guía fueran de lo mejor de nuestro viaje a Perú.

Juaneco y sus lecciones magistrales.
Por la noche, despues de cenar hicimos una de las salidas mas “divertidas”, un breve recorrido caminando hasta una cocha (charca) donde si todo iba bien deberíamos ver caimanes descansando. La suerte nos volvió a acompañar y pudimos ver muy de cerca a estos espectaculares animales.

Uno de los árboles más grandes de la reserva de Tambopata.
De nuevo a la cama para pasar la última noche en la selva. Al día siguiente, a primera hora, volvimos a hacer una salida hasta la torre vigía del primer día para ver salir el sol.
Desgraciadamente nuestro tiempo en la reserva de Tambopata se acabó y de nuevo partimos hacia Puerto Maldonado para coger nuestro avión rumbo a Lima.
fotos
video
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Comments (7)









Una experiencia inolvidable sin duda, ver tanta flora y fauna tan concentrada y densa, esos árboles monumentales… dormir en plena naturaleza…
Impresionante reportaje, en su conjunto. Un magnifico viaje, muchas gracias por compartirlo con nosotros, Jordi.
Un saludo.
Jordi.., por primera vez no se con que he disfrutado mas, si con tus preciosas fotos o con el video. He leido mucho sobre Perú, pero esto no tiene precio, ese video es como si pudiera estar allí.. que alucinante!!!!. Que sensación.. por cierto, me ha gustado Elena, ¡cuidado con las hormiguitas!!!,jaja, y con los caimanes que?,jaja por no hablar del escorpión ese que cierra el video, la piraña, la tarantúla y sobre todo que vegetación!!!! Y esos sonidos…como he disfrutado, eso es saber viajar…
Gracias por compartirlo
Gracias Jordi, por compartir con todos nosotros, la posibilidad de respirar a través de la imagen, todas esas sensaciones que da un viaje tan especial como éste. “El sonido de la Selva”, precioso.
Un saludo
ivan… ves fent vedriola q segur que algún dia tu també vas
messener, de verdad que disfrutamos como nunca lo habíamos hecho en ese viaje. Gracias a ti por pasarte por aquí!!
marisa, jejeje… si, esta gracioso eso de las hormiguitas, jejejeje… bueno es que el guía nos acababa de contar que existen unas hormigas cuya picadura dura unas 12 horas y son bien dolorosas. Encantado de que hayas disfrutado
miguel, gracias a ti por pasarte tan a menudo por este mi blog. El sonido de la selva único… ya ves!
Vaya telita de viaje, de colores, de bichos y de árboles…
Gracias por ponérnoslo tan cerca y con tanta fidelidad.
Un saludico Jordi.
gracias a ti jose antonio, por pasarte por aquí