Topes de Collantes. Cascada de Caburní.

La Sierra de Escambray es la gran montaña del Caribe

Sierra de Escambray,  Sancti Spirítus, Cuba

8 de julio de 2008

Llevamos ya unos días disfrutando de La Habana, hablando con su gente, paseando por el Malecón, visitando sus museos, la Bodegita de Enmedio, etc. El cóctel de la Habana parece insuperable, es cierto, pero unos amigos cubanos nos dijeron que no dejáramos de visitar la antigua ciudad colonial de . Además, nos comentaron que era casi obligatorio hacer una ruta por el Parque Natural de Topes de Collantes. Como somos gente obediente y formal, decidimos hacerles caso y montados en un “taxi pirata” tiramos millas para .

Saliendo de la Habana en Taxi

Trinidad nos recibe con sus calles empedradas. Buscamos la casa de la familia que nos va acoger estos días, buena gente, muy acogedores. Durante el trayecto en el taxi -compartido con cinco personas más-, hemos conocido a Synnove, una simpática chica noruega con la cual íbamos a compartir  buenos momentos de nuestra estancia en Trinidad. Damos un paseo por la zona colonial, visitamos la llamativa iglesia, finalmente vamos a la oficina de turismo para concretar la excursión del día siguiente.

Calles de Trinidad

Amanece y de primeras nos montan en un viejo camión soviético, de aquellos armatostes rodantes que aún quedan de cuando La Revolución. Un trasto ruidoso y lento, pero con un encanto especial indescriptible. Vamos un grupo reducido: Algunos alemanes, belgas, la noruega y nosotros. Rodamos por plantaciones de tabaco, subimos y bajamos enormes pendientes montados en la vieja cafetera. Finalmente llegamos a una explanada donde nos “sueltan” ya para seguir caminando.

Un agradable paseo.

Enseguida encontramos un claro sendero que desciende. El guía va dando sus explicaciones. Flora exuberante, nos advierte de la existencia del “Chichicate”, una planta urticante que debemos evitar tocar. Nos habla de la fauna, vemos un pequeño “chipojo” -lagarto-. Por lo demás no hay ningún animal especialmente peligroso ni venenoso.

Senda de bajada -y subida-

Nos ponemos a charlar con el guía. Nos cuenta que vivió muchos años en la antigua Alemania del Este -la R.D.A-. Hablando con Elena se enzarza en una discusión sobre el actual plano de libertades de Cuba. El hombre resulta ser un acérrimo defensor de la causa castrista. Elena sigue discutiendo arre que erre, hasta que la tengo que calmar no sea que nos metan en el cuartelillo por “desidentes”. Al final todo queda en una charla amistosa entre personas educadas.

Llegando a la cascada.

Esta sierra es un gran macizo calizo en el que el agua a labrado caprichosas formas. El camino nos impregna de hermosas vistas y bellos rincones. Sólo encontramos una pega, la misma que tiene toda la isla, el calor que se incrementa con la humedad.

Hemos llegado a la cascada de . El agua se precipita rápidamente salvando un desnivel de más de 60 m. Si no fuera porque no estamos sólos esto sería el paraíso.

Cascada de Caburní

Después de disfrutar del momento, seguimos bajando hasta una bonita poza para darnos un merecido chapuzón. Allí hablamos con unas familias cubanas que han ido a pasar el día, nos advierten de lo gélida que está el agua. Nos metemos y, aunque algo fresquita, el agua está estupenda. Damos fe de que en el Caribe, hasta el agua de los ríos está más caliente. Nada que ver con las frías aguas del Borosa o l’Algar.

Poza que forma el río Caburní

Se acaba el tiempo de recreo, debemos volver. El camino de vuelta es todo de subida, en pocos minutos se nos va el fresquito adquirido en la charca y nos cubrimos de bochorno y sudor. Cuesta arriba la gente habla menos -que cosas, ¿no?-. En poco más de una hora volvemos al punto de inicio. Ha sido un paseo corto pero muy generoso. Volvemos con la cafetera hacia Trinidad. Paramos en bellos miradores con vistas al Caribe y su costa.

Montaña tropical

Ya estamos de vuelta a Trinidad. Nos duchamos y salimos a dar un paseo. Va anocheciendo y pega buscar un sitio para tomar algo. Entramos en la “Casa de la Trova”, allí nos sentamos a charlar con Máximo, con Calina, con Duniere, con la gente del Septeto Tradison… ya es de noche, sale Félix Cintra al escenario y canta  la canción de “Hasta siempre… comandante”, todo el mundo sonríe, muchos nos emocionamos, un mojito en mi mano… esto es Cuba.

Trinidad

fotos

Salto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de CaburníSalto de Caburní

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